¿Qué ventajas tienen los suelos de piedra natural?

27 APRIL 2018

Al pensar en los primeros refugios de la humanidad, lo primero que se viene a la mente son las cuevas. Los distintos tipos de avances tecnológicos han simplificado nuestra existencia en todos los sentidos; sin embargo, la vieja piedra natural, en sus diversas variedades, sigue siendo uno de los mejores materiales de construcción disponibles.

Entre las razones para ello se encuentran:

  • Es muy resistente, por lo que sobrevive con estoica constancia al paso del tiempo, los efectos del clima y cualquier acción que no esté expresamente dirigida a destruirla. Y aunque al final no es inmutable, su dureza ha permitido que edificios y estructuras de culturas pasadas se conservaran de modo reconocible hasta la actualidad.
  • Las combinaciones únicas de colores y formas que ofrece hacen que cada pieza resulte original e irrepetible; independientemente de las toneladas extraídas de la cantera. Y ya sea que se instalen en el suelo o las paredes, trabajan en armonía para ofrecer una atmósfera clásica que nos conecta con la madre tierra.
  • Facilidad de mantenimiento. No se necesitan arduos esfuerzos para devolverle el color y el brillo cuando se ha descuidado por una temporada. Tampoco conservar las formas y tonalidades exige el uso de productos o recubrimientos adicionales. De hecho, sus imperfecciones le confieren un rústico encanto.
  • Sus cualidades antirresbalantes en variadas condiciones climáticas se aprecian bastante e incluso las texturas más pulidas y brillantes las ofrecen incondicionalmente. La tracción al caminar es una de esas características dadas por sentado; pero, se trata de una propiedad inestimable, como ha descubierto todo el que alguna vez se haya deslizado sin querer.
  • Desde el punto de vista ecológico, por ser de origen natural, garantiza que no se produjeron sustancias tóxicas durante su extracción y corte. Además, son inocuas a toda vida vegetal o animal que se les acerque. Y en caso de un incendio no liberan gases o desechos perjudiciales, de ningún tipo, al ambiente.

Los suelos de piedra natural se preparan en diferentes  estilos

La elección dependerá solo del gusto y la preferencia del cliente. Los modelos más comunes serían:

  • Pulido: es el más conocido. Trabajado con elegancia adquiere una agradable textura lisa y un brillo incomparable.
  • Flameado: como su nombre lo indica, proviene de un proceso a elevadas temperaturas. El resultado es una losa más resistente a los elementos de lo habitual, que consigue de manera paradójica una textura simultáneamente resplandeciente y rugosa.
  • Apomazado: es una técnica abrasiva similar al del pulido, aunque con una lija menos fina. Se genera así una superficie lisa que, no obstante, tiene tonalidad mate u opaca.
  • Abujardado: se logra punteando la roca con una bujarda (martillo con picos), demostrando que lo rústico también requiere trabajo y estilo.